No estoy preocupado por la muerte. Tengo la seguridad de que cuando un doctor con su impoluta bata blanca y bolígrafo caro certifique mi fallecimiento, ese momento estaré más viva que nunca. Me preocupa cómo vivir, cómo hacer para que mi existencia sea agradable, edificante para mi familia y útil a los hombres.

Pienso en esto todo el tiempo. Quiero hacerlo bien, pues existo con un propósito, con destino, soy parte de un plan eterno. Debo comprender esas cosas y recordármelas cada día, o corro el riesgo de olvidar que la vida es asombrosa. El tedio y las rutinas querrán robarme la emoción de un nuevo amanecer y las circunstancias intentarán ensombrecer mi vida, por eso debo ser vigilante para no ser distraída por lo banal e intrascendente. He de ser cuidadosa, o el miedo y el afán me quitarán la esperanza de ver en mis jornadas diarias mi propósito.
Por ende cada día que me despierto, trato de hacer el bien a las personas que me rodean…impartiendoles AMOR, y demostrandole cuanto se puede lograr en la vida………..